La energía eléctrica forma parte fundamental
de la vida moderna, a punto tal que ésta no podría
ser entendida sin la posibilidad de encender una luz, iniciar
un computador o calentar un plato de comidas en un horno
a microondas. El cobre no sólo juega un rol clave
en la distribución de la energía eléctrica
sino que resulta también fundamental en el desarrollo
de otras formas de generación energética,
que resultan y resultarán cada vez más importantes
para la conservación del medio ambiente como la energía
eólica y la energía solar.