Cobre en la belleza
El metal rojo tiene innumerables propiedades que lo convierten
en un componente esencial para la vida humana, pero sus
bondades van mucho más allá de lo que implica
la salud. El cobre es un metal fundamental para conservar
la juventud y elasticidad de la piel. El consumo de alimentos
ricos en cobre ayuda a prevenir las estrías.
Está demostrado que el cobre permite que nuestro
organismo pueda utilizar la tirosina, un aminoácido
que influye en la pigmentación del cabello y de la
piel, y cuya deficiencia puede provocar la formación
inapropiada de la elastina (uno de los componentes del tejido
conjuntivo de la piel).
La falta de elasticidad de la piel es la principal culpable
de la formación de las estrías que tanto angustian
a millones de mujeres en el mundo, pues cuando aparecen
no existe método cosmético ni quirúrgico
que pueda hacerlas desaparecer. Por esta razón, la
mejor forma de solucionar este problema es prevenirlas.
¿Cómo se puede mejorar la elasticidad de
la piel? Los especialistas afirman que la ausencia de elasticidad
de la piel puede estar provocada por la falta de vitaminas
E, C, ácido pantoténico o vitamina B5 y de
minerales como el zinc, el cobre y el silicio. Por tanto,
sobre todo en los períodos de más riesgo,
por ejemplo, situaciones de stress, hay que poner especial
atención en que la dieta contenga estos nutrientes.
Son especialmente importantes la vitamina C y el cobre en
estos procesos, ya que ambos estimulan la producción
de colágeno nuevo y mejoran el ya formado.
En el proceso de transformación de colágeno
nuevo a colágeno maduro, tienen un papel importante
las enzimas, y para que éstas cumplan su función,
necesitan de la presencia de la vitamina C y del cobre.
Así pues, para reducir el riesgo de estrías
y envejecimiento cutáneo, es importante incluir alimentos
en la dieta diaria que contengan estos nutrientes. Para
cubrir estas necesidades de cobre basta consumir cereales
integrales y sus derivados, así como vegetales verdes.
Principales fuentes naturales de minerales
Azufre: Carnes magras, arvejas secas,
huevos, cebollas y repollo.
Cobre: Arvejas secas, poroto, trigo integral,
ciruelas pasas, hígado de ternera, gambas y la mayor
parte de los mariscos.
Hierro: Hígado de cerdo, riñones
de ternera, harina de maíz, almejas crudas, damascos
secos, carnes rojas, yema de huevo, ostras, frutos secos,
arvejas, espárragos, melaza y avena.
Selenio: Germen y salvado de trigo, cebollas,
tomates.
Yodo: Algas, vegetales cultivados en suelos
ricos en yodo, cebollas, todos los mariscos.
Zinc: Carnes, germen de trigo, quesos,
huevos.