Uso de energía solar en el mundo
creció 20%
en la última década
• Cada vez existen más regulaciones ambientales
que incentivan el uso de esta energía renovable limpia
y alternativa.
• La energía solar térmica está
experimentando un gran auge en Europa, la superficie total
de colectores instalados a finales del 2000 fue de 10,4
millones de metros cuadrados, y el aumento promedio año
a año se calcula en un 10%.
El sol es, desde los albores de la historia, una fuente
inagotable de recursos para el hombre y los seres vivos.
Sin embargo, en este comienzo de siglo es posible preguntarse
si la espectacular revolución tecnológica
que vivimos desde hace pocas décadas ha servido para
algo en el aprovechamiento de esta incomparable opción
energética, frente al creciente desgaste e incertidumbres
de las energías tradicionales.
En estos últimos años, se está produciendo
un aumento notable de instalaciones de energía solar
térmica y fotovoltaica a causa, por una parte, de
la sensibilidad creciente de la sociedad desarrollada hacia
la necesidad de sustituir los combustibles fósiles
y, por otra, de los avances en los sistemas (mejora de la
calidad y reducción de costos). El calentamiento
de agua mediante energía solar y la producción
de electricidad, más allá de ser una alternativa
ecológica, se ha convertido en una tecnología
económicamente atractiva y competitiva.
En Chile, el uso de la energía solar es de antigua
data, utilizada ya en las salitreras para desalinizar agua,
hasta nuestros días, donde su principal uso está
radicado en la zona norte de Chile y en zonas alejadas con
carencia de energéticos tradicionales. Hoy es posible
encontrar en el mercado local una variada oferta de equipos
de calentadores solares térmicos y fotovoltaicos
nacionales, pero también de países como Australia,
Israel, Japón, Brasil, y USA. En el ámbito
de los servicios de instalación y mantención
de equipos solares existen al menos una veintena de empresas
registradas. Según datos proporcionados por estas
empresas, un sistema de calentadores solares se amortiza
al cabo de unos tres años.
El cobre, con sus propiedades físicas, participa
en todo el proceso de ‘cosechar’ energía
solar, desde la construcción de los absorbedores
que captan y transfieren la energía, hasta todo el
sistema de conducción de fluidos a altas temperaturas
y manteniendo óptimas condiciones de higiene gracias
a la acción bactericida de las cañerías
de cobre.
En este marco ICA (Internacional Copper Association), en
conjunto con empresas del rubro solar, está impulsando
y ha iniciado una campaña para promover el uso de
la energía solar en Latinoamérica, a través
de la promoción de nuevas aplicaciones tales como
los ‘techos energéticos’ y por intermedio
de la difusión de las propiedades, capacitando y
promocionando su uso a nivel residencial, comercial e institucional.
Según Miguel Riquelme, Director de ICA Latinoamérica,
las ventajas de esta fuente de energía son apabullantes:
“es limpia, inagotable y es una alternativa a la actual
dependencia del petróleo y otras alternativas menos
seguras (centrales nucleares) y más contaminantes
(centrales térmicas y nucleares)”, comenta
el ejecutivo.
Su principal punto débil es que la radiación
solar en invierno (cuando más energía necesitamos)
es menor. Por otro lado, se hace imprescindible desarrollar
la tecnología de captación, acumulación
y distribución de energía solar para que pueda
ser competitiva frente al resto de las opciones energéticas
que se ofrecen al usuario.
Energía Solar Térmica en Europa
La energía solar térmica está experimentando
un gran auge en Europa, la superficie total de colectores
instalados a finales del 2000 asciende a 10,4 millones de
metros cuadrados, lo que supone un aumento respecto a 1999
de un 9,7 % en la producción de agua caliente. De
la superficie anteriormente mencionada, se debe destacar
que tan sólo tres países, Alemania, Grecia
y Austria participan del 75,3 % del total de la superficie
instalada. España, pese a lo que se podría
pensar debido al la inmejorable situación climática
para la aplicación de esta tecnología, se
encuentra en sexta posición en cuanto a superficie
instalada se refiere, aunque si se tiene en cuenta la población,
quedaría relegada al octavo lugar en cuanto a metros
instalados por habitantes.
Se encuentran por delante países tales como Alemania,
Austria, Noruega, Dinamarca, con clima continental, en principio
menos propicio para aprovechar la energía solar térmica
y que requieren colectores de mayor eficiencia (tubos de
vacío), y otros países con climas más
benignos tales como Grecia, Francia y Portugal.
El incremento tan espectacular de superficie instalada
se debe a la aparición de programas estatales con
el fin de promocionar el uso de energías renovables
y la diversificación de energía. Cabe destacar
en este sentido la puesta en marcha por el gobierno alemán
del programa «Solar na klar» que ambiciona alcanzar
55 millones de metros cuadrados al final del año
2010. El objetivo de la Comisión Europea es el de
llegar a los 100 millones de m2 instalados en el año
2010, aunque con la tendencia actual, todo parece indicar
que no se lograrán dichas previsiones.
Qué hacer con la energía del Sol
Se puede obtener calor mediante colectores térmicos,
y electricidad a través de módulos fotovoltaicos,
si bien ambos procesos nada tienen que ver entre sí
en tecnología, ni en aplicación. La fotovoltaica
es la energía solar producida por celdas fotoeléctricas,
capaces de convertir la luz en un potencial eléctrico
sin sufrir un efecto térmico (se aprovecha entre
un 9% y un 14% de la energía del sol). Por otra parte,
la energía térmica se logra con colectores
solares o placas solares térmicas, que convierten
en calor entre un 40% y un 60% de la materia prima recibida.
El colector solar está compuesto por dos cañerías
de cobre unidas entre sí por canales paralelos de
menor diámetro (cañerías de cobre).
Estos últimos llevan unas aletas de cobre que transmiten
el calor hacia el tubo, por el que circula un fluido (normalmente,
agua) que lo transporta. Para conseguir mayor rendimiento,
todo el conjunto se apoya sobre una lámina de cobre
ennegrecida que actúa como absorbedor de la energía.
Todo este conjunto se introduce en una caja, con un cristal
en la cara superior y un aislamiento en la cara inferior,
que disminuye la pérdida de energía hacia
el exterior. Se estima que un sistema de cuatro metros cuadrados
de placa solar y un acumulador (200 lts.) de la energía
generada es suficiente para cubrir el consumo de agua caliente
de una familia de cuatro personas.
Energía barata, pero sólo a largo
plazo
El principal problema en el aprovechamiento de la materia
prima irradiada por el sol es económico. El precio
de las celdas solares resulta todavía elevado, pero
es muy probable que una vez que se inicie su fabricación
a gran escala, una parte importante de la electricidad consumida
en los países más soleados tenga su origen
en la conversión fotovoltaica. Es cierto que el costo
de un sistema de cálefont de gas para calentar agua
es mucho más barato que una instalación de
placas solares, pero hay que tener presente que la cuenta
del gas se debe pagar periódicamente, mientras que
el suministro de energía solar es del todo gratuito.
Además, en el futuro la administración gubernamental,
siguiendo el ejemplo de los países desarrollados
y como una manera de demostrar a estos nuevos mercados una
forma de conciencia frente al tema ambiental, es posible
prever que se apoyará a los usuarios de esta tecnología
a través de incentivos del tipo tributario, o con
rebajas de los permisos municipales, para impulsar este
tipo de instalaciones solares.