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El Proyecto piloto en Chile en el Hospital de Calama que compara salas UCI con y sin implementos de cobre, presentó sus primeros resultados, demostrando una efectividad sobre un 85% en la reducción de la incidencia de infecciones intrahospitalarias en salas cobreizadas. |
Dicha información fue anunciada en el “Encuentro Informativo del Cobre” realizado en Puerto Varas (Chile), organizado por la International Copper Association Latinoamérica, que reunió a diversos medios de prensa de todo el continente. Para el doctor Marco Crestto, Sub Director del Hospital, “las conclusiones preliminares son auspiciosas: todas las salas UCI cobreizadas presentaron sobre un 85% de reducción de bacterias”.
Los resultados son alentadores y deben ser confirmados y oficializados en el próximo Congreso Mundial de Infecciones Intrahospitalarias, a realizarse en marzo del 2010 en Estados Unidos. Según señala Crestto: “las puertas para nuevas aplicaciones industriales del cobre están abiertas”.
Las salas (UCI) fueron acondicionadas con aplicaciones de cobre en las superficies de alto impacto y con objetos y utensilios del metal, como camillas, barandas de camas, sillas, teclados de computadoras y mouses, botones de llamado de enfermeras, áreas conocidas por su alta contaminación.
Para supervisar los protocolos de medición y al equipo médico que llevó a cabo este estudio, el doctor Michael Schmidt, PhD y subdirector del Departamento de Microbiología e Inmunología de la Universidad Médica de Carolina del Sur, visitó las dependencias hace meses para capacitar en los protocolos.
Crestto señaló que este proyecto es parte de un estudio multicéntrico, impulsado por la ICA en 8 centros de salud ubicados en Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Japón y Chile.
Para concretar esta iniciativa en Chile, Codelco, la International Copper Association (ICA), InnovaChile de Corfo, las facultades de Ingeniería y Medicina de la Universidad de Chile, unieron esfuerzos y financiamiento para realizar el proyecto de desarrollo de una plataforma de conocimiento y capacidades locales para la creación de nuevos productos que utilicen la propiedad antimicrobiana del cobre, que ahora cuenta con la totalidad del financiamiento para sus 5 etapas, por $580 millones de pesos.
Primer metal bactericida del mundo
En febrero de 2008, la U.S. Environmental Protection Agency (EPA) aprobó el registro de 275 aleaciones de cobre, reconociendo su propiedad antimicrobiana, específicamente para uso en superficies de contacto con aplicaciones en salud pública. Como resultado de estas pruebas, el cobre fue certificado como único metal en el mundo que tiene reconocidas propiedades benéficas en la prevención de agentes patógenos.
El microbiólogo Guillermo Figueroa explicó la propiedad bactericida del cobre. “Este metal fue descubierto hace unos 5 mil años AC, como antimicrobiano. No en vano el metal fue utilizado en etapas tempranas de la civilización por egipcios, griegos, romanos y aztecas para curar heridas o tratar el agua para su consumo”, destacó.
La misma naturaleza parece reflejar algo de su rápida acción. Así como está presente en la corteza terrestre en sólo 68 ppm, hoy se ha descubierto que bastan bajas concentraciones del metal en una superficie de contacto para que éste ejerza sus propiedades antimicrobianas.
No obstante, sus mecanismos de acción son complejos y variados. Parte del secreto está en la propiedad que tiene el cobre para donar y aceptar electrones”, señala Guillermo Figueroa, investigador del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile.
El científico los resume: por un lado, explica que el cobre es capaz de alterar la integridad de las membranas celulares de los microorganismos, causando oxidación y, por tanto, daños en los componentes grasos de su estructura. Ante este evento, en las membranas de los microbios se produce fuga de nutrientes y muerte de las células. Por otra parte, el investigador indica que el metal se liga a proteínas que los microorganismos requieren para su funcionamiento y, al hacerlo, inhiben o alteran la fabricación de las misma. Y la tercera vía es todavía más determinante. El cobre modifica el ADN de los microorganismos y, en consecuencia, ellos pierden su capacidad de multiplicarse.
Lo interesante es que todas acciones sólo afectan a microbios en contacto con superficies de cobre o sus aleaciones. En la piel humana o las vías respiratorias, la absorción del metal es casi nula.

Camas, sillas, mesas, monitores, palancas de cobre.

Fuente: www.procobre.org