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El cuerpo del minero de la cultura tiwanaku data del 550 DC, y fue encontrado en 1889 en una grieta de Chuquicamata, en la región de Antofagasta, Chile. Las sales de cobre que impregnaron su cuerpo, impidieron el crecimiento de microorganismos, gracias a lo que hoy conserva incluso la textura de la piel. La momia, que lleva más de 100 años custodiada en el Museo de Historia Natural de Nueva York, podría volver a su tierra. |
En algún momento del siglo VI de nuestra era, un joven de 25 años recolectaba cobre en lo que hoy se conoce como Chuquicamata, en la región de Antofagasta, Chile. La grieta en la que se encontraba colapsó, y el minero murió asfixiado en el estrecho pique.
Pasarían 10 siglos hasta que fuera hallado en 1899, mientras se realizaban labores mineras en la zona. El cuerpo del infortunado minero, se encontraba naturalmente momificado y junto a él, sus herramientas de trabajo. Una delgada capa verde de sales de cobre cubre hasta hoy su cuerpo, por lo que fue denominado como “Hombre de Cobre”.
Luego de pertenecer a varios dueños y ser expuesta en Estados Unidos, en 1905 J. P. Morgan lo donó al Museo de Historia Natural de Nueva York, donde permanece custodiada hasta hoy.
El “Hombre de Cobre” pertenece al selecto grupo de las momias mejor preservadas del mundo. Su perfecto estado de conservación, se debe a que las sales de cobre impidieron el crecimiento de microorganismos que habitualmente descomponen la materia orgánica. Actualmente, diversos estudios han dado a conocer notables condiciones bactericidas del cobre, característica por la que está siendo probado como el material que reemplazaría al acero inoxidable en hospitales.
En un estudio británico publicado el año pasado, estafilococos resistentes a las drogas sobrevivieron por tres días en platillos de acero inoxidable, mantenidos a temperatura ambiente, pero los investigadores no encontraron bacterias en el cobre puro después de 90 minutos. (Internacional Business Times)
El particular estado de preservación del cuerpo, que incluso permite observar la textura de la piel, hace de esta momia un documento de gran valor para el estudio científico, del cual se puede rescatar información relevante.
Las gestiones para retornar este patrimonio cultural chileno datan de 1990 cuando el arqueólogo Lautaro Núñez lo intentó sin éxito. El año 2001, el también Premio Nacional de Historia, viajó a Nueva York en representación del Museo R.P. Le Paige, sin embargo, los expertos de conservación del Museo de Historia Natural de Nueva York cuestionaron a su par chileno por carecer de la tecnología para preservar la momia.
El año 2005 el Museo norteamericano permitió efectuar un scanner al cuerpo, para tridimensionalizarlo y realizar una réplica por el artista Harold Krussell. El duplicado se expuso en Chile.
En febrero de este año, el senador chileno y miembro de la Comisión de Educación y Corporación Cultural Desierto de Atacama, Carlos Cantero, envió un oficio a la presidente del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. Ellen Futter, solicitando la repatriación del “Hombre de Cobre”. Anticipándose a que la petición sea nuevamente rechazada, pidió la intervención de la Comisión Nacional de Investigación en Ciencia y Tecnología (Conicyt) y de la Dirección de Biblioteca, Archivos y Museos (DIBAM) de Chile, para que aseguren las condiciones apropiadas para el regreso de la momia.
Fuentes:
www.aminera.cl
www.codelcoeduca.cl
www.emol.com
www.ibtimes.com
www.lenntech.com
www.mch.cl
www.precolombino.cl
www.universia.cl