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Las
manchas negras son una de las enfermedades más
dañinas en las rosas y éstas son causadas
por hongos patógenos. Sus síntomas, son
manchas circulares negras con bordes dentados en la
hoja, habitualmente con una aureola dorada rodeándolas. |
Las hojas afectadas se vuelven amarillas
y se caen tempranamente. En infecciones severas, la planta
prácticamente se deshoja. Cuando esto sucede, algunas
flores se deforman, poniéndose feas, transformándose
así en un elemento distractivo en el paisaje, más
que ornamental.
Existen diferencias en la susceptibilidad entre los tipos
de rosas y las manchas negras. Cuando se experimenta con
rosas híbridas, a menudo las plantas pierden su capacidad
natural de convivir con estas enfermedades y dejan de ser
plantas atractivas de abundantes flores.
Por lo que para asegurarnos unos lindos rosales en nuestro
jardín, es necesario ayudar a controlar estas enfermedades
y entre estas ayudas es fundamental el cobre.
El cobre es un elemento vital de fertilizantes en suelos
que presenten déficit de cobre, así como también
es fundamental formando parte en biocidas, bactericidas,
insecticidas, fungicidas y preservantes de la madera, pues
se ha demostrado su eficacia para combatir más de
300 enfermedades en las plantas.
En el caso de las rosas, es conveniente rociarlas con un
spray neutral de cobre, (hay muchas marcas en el mercado),
ya que éste ayuda a controlar las enfermedades de
las ramas mejor que los fungicidas tradicionales, presentándose
así como la mejor alternativa.
De todas formas, hay otros datos para combatir la enfermedad
de las manchas negras en las rosas, como cubrir las raíces
con hojas de roble o agujas de pino haciendo las veces de
matilla, rociarlas con fungicidas multipropósito
o mejor aún, uno de tipo sistémico (que son
absorbidos por la planta), que resisten la lluvia y no se
desprenden una vez secos.
Además, esta enfermedad se propaga por la humedad
en la hoja, por lo que resulta ideal plantar las rosas donde
reciban bastante sol desde las ocho de la mañana
y sólo se debe regar su raíz, no su follaje.
Aunque de todas formas, la manera más eficaz de evitar
la enfermedad es alternar rosales híbridos, con rosales
tradicionales; ya que es la única forma de generar
anticuerpos y, aunque la enfermedad aparezca, no será
suficiente para afectar seriamente la planta y su florecer.