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El
hierro y el cobre en aguas oceánicas podrían
repercutir en investigación sobre el cambio
climático. Una beca de cuatro años de
la Fundación Nacional de Ciencia va a ayudar
a investigar esta hipótesis. |
Dos científicos de la Universidad de Maine y un
colega del College Colby en Waterville recibieron recientemente
una subvención de US$1.3 millones por su trabajo
en la tecnología que mide la presencia de hierro
y cobre en aguas oceánicas que podría tener
implicancia en la investigación del cambio climático.
La subvención para la Fundación Nacional de
Ciencias permitirá a los profesores Mark Wells y
Carl Tripp, de Maine, junto a Whitney King de Colby, desarrollar
un pequeño sensor que puede ser unido con amarras
y flotar en planeador. La opción es ideal, dice Wells,
debido a que los planeadores son controlados vía
remota y sus sensores pueden funcionar las 24 horas y siete
días a la semana.
Wells, Tripp, King, el doctor Cuihong Jung y el candidato
a doctor Eric Roy han trabajado los últimos tres
años en desarrollar una superficie nanotecnológica
que detecte hierro y cobre del fondo en el mar. Esta subvención
permitirá refinar la investigación e incorporar
un prototipo de sensor para utilizar en las plataformas
de observación marítima.
El sensor posee una película de 1x1 centímetro
de molécula orgánica fabricada a partir de
bacterias. La película permite analizar los niveles
de hierro y cobre.
“Se trata de una película que podemos colocar
en diferentes superficies”, dice Wells, profesor de
Oceanografía de la Escuela de Ciencias Marítimas
de Maine. “Es algo que ha escapado de la gente por
mucho tiempo. Es un salto muy grande en el análisis
de los elementos que se encuentran en aguas oceánicas”.
Wells explica que los sensores pueden usarse eventualmente
en lugares como el Golfo de Observación del océano
de Maine, conocido como GoMOOS, un sistema llevado a cabo
por la Universidad de Maine. Los datos recolectados por
los sensores pueden enviarse a los investigadores vía
celular o tecnología satelital.
El proceso utilizado en la actualidad para medir el cobre
y el hierro requiere que las muestras sean recolectadas
individualmente en enormes recipientes que luego son analizados
en laboratorios.
Ambos metales son importantes en el desarrollo y natural
crecimiento del fitoplancton, -diminutas plantas oceánicas-
que sirve como fuente primaria en el desarrollo de ecosistemas
marítimos.
El fitoplancton también aísla al dióxido
de carbono, el gas invernadero predominantemente responsable
del calentamiento global. Los científicos que estudian
el cambio climático examinan los niveles de fitoplancton
en el océano pues han concluido que mientras mayor
es la cantidad de fitoplancton, menores son los niveles
de dióxido de carbón. Bajos niveles de hierro
podrían indicar bajos niveles de fitoplancton.
“Existen señales de que el cobre puede estar
involucrado, pero no hay duda acerca del hierro”,
dice Wells. “Los científicos del cambio climático
necesitan contar con más datos acerca de la concentración
de hierro en el océano y cómo éste
cambia en el tiempo”.
Existen varias formas de medición de temperatura
y salinidad, métodos relativamente simples para saber
los niveles de nutrientes en el agua. El desafío
es medir el hierro en niveles extremadamente bajos. “Ese
es un gran desafío pues el hierro y el cobre en aguas
abiertas se encuentra en niveles muy, muy bajos”,
explica Wells. “Para ponerlo en perspectiva, debemos
medir una gota de comida colocada en una piscina. La diferencia
entre una gota y la mitad de una gota podría tener
grandes consecuencias de acuerdo a la presencia o no de
dióxido de carbón”.
Los investigadores testearon la película de los últimos
años en el Golfo de Alaska, que es conocido por sus
niveles de hierro particularmente bajos. Los resultados
imitaron los números encontrados en los métodos
de prueba aceptados”, acotó Wells.
El próximo paso para el grupo será desarrollar
un tipo diferente de superficie en el cual colocar la película
de modo de maximizar el flujo de agua hacia el sensor. Los
investigadores también esperan minimizar el sistema
completo, que ahora es de la medida de un tronco, a la medida
de un zapato o incluso un teléfono celular.
“Ciertamente la subvención ayudará a
hacer progresos al respecto”, concluye Wells. “Hay
muchas razones para estar optimistas”.
Fuente: http://www.bangornews.com