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El
cobre es parte esencial de nuestras vidas. Desde las
tuberías y cables de cobre hasta las proteínas
en el cuerpo, que contienen importantes cantidades de
cobre. Este metal es necesario para un crecimiento saludable
y para el desarrollo neurológico. |
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Investigadores en el Instituto Neurológico
de Montreal en la Universidad de Mc Gill están estudiando
cómo es procesado el cobre en nuestros cuerpos y
cuál es su rol en el temprano desarrollo.
Sus descubrimientos, publicados en una edición
reciente de la revista Metabolismo Celular, identifican
un nuevo rol para dos proteínas involucradas en la
regulación del cobre. Este estudio es un aporte para
el tratamiento a individuos afectados por desequilibrios
a causa del cobre.
“El cobre es importante para mantener
células saludables. Cuando no está regulado
apropiadamente en el cuerpo, puede conducir a enfermedades
del hígado, riñones, cerebro y ojos”,
explica el Dr. Eric Shoubridge, profesor de genética
humana y líder de la investigación en el Instituto
Neurológico de Montreal de la Universidad Mc Gill.
“Sabemos que el cobre es especialmente
importante en el desarrollo temprano, jugando un rol fundamental
en la correcta formación de los órganos. La
mutación de dos proteínas que transportan
cobre, SCO1 y SCO2, ha estado implicada en un sinnúmero
de enfermedades neonatales”, señala el Dr.
Eric Shoubridge.
El cobre es importante para la actividad
de muchas enzimas incluyendo citocroma oxidasa (COX) en
la mitocondria –los proveedores de energía
del cuerpo. “Nuestro estudio es el primero en describir
un inesperado rol de mensajero para las dos proteínas
que transportan cobre, SCO1 y SCO2, que son necesarias para
el ensamblaje de COX”, señala Shoubridge.
Para describir los roles de SCO1 y SCO2,
Shoubridge y sus colegas, investigaron en las células
que contenían formas mutadas, ya fuera de una o de
ambas moléculas. El estudio muestra que ambas proteínas
tienen un rol en la mantención del equilibrio del
cobre entre compartimentos celulares diferentes. “Estos
descubrimientos agregan dos miembros a una lista creciente
de proteínas bi-funcionales que participan en el
metabolismo del cobre”, agrega Shoubridge. “Identificar
este nuevo rol para SCO1 y SCO2 es muy significativo, para
poder desarrollar mejores terapias en numerosas enfermedades
neurológicas”.
Nota: Esta historia ha sido adaptada
de un boletín de prensa del Hospital e Instituto
de neurología de Montreal.
www.sciencedaily.com