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La Eficiencia Energética va aparejada con la utilización del cobre, ya que garantiza que los equipos eléctricos sean más eficientes. |
| En la actualidad, el mundo sufre una crisis energética y existe una preocupación cada vez mayor por el medio ambiente. Y es en la solución de estos problemas donde el cobre, por sus propiedades únicas de conductividad eléctrica y térmica, tiene un rol fundamental, particularmente ante las nuevas exigencias de aplicaciones como motores, transformadores y sistemas eléctricos más eficientes. |
El cobre resulta ser el mejor material para aumentar la eficiencia energética en un proceso o equipamiento, debido a sus propiedades intrínsecas que son las que presentan una mejor relación costo/beneficio. “Es decir, ofrece una baja resistencia al paso de la corriente eléctrica en comparación con otros materiales, porque es un buen conductor de ella. Por lo tanto, hay un ahorro comparativo de energía”, explica Pablo Botteselle, Gerente Regional de Planificación para Latinoamérica de la International Copper Association (ICA).
Este material contribuye a aumentar la eficiencia eléctrica cuando reemplaza a otros metales menos nobles, como el aluminio en los motores eléctricos o transformadores, y cuando se proyecta y diseña una instalación o equipamiento eléctrico con un criterio de disminuir los costos totales de operación e inversión, entonces es relevante el papel que juega el cobre al lograr disminuir las pérdidas eléctricas y, por ende, aumentar la eficiencia energética durante la vida útil del equipo o instalación.
Tendencia Mundial
A nivel mundial se está impulsando y promoviendo el uso intensivo del cobre en toda instalación donde la electricidad está jugando un rol, ya sea generación, transmisión, transformación, distribución y aplicación tanto industrial como comercial o residencial. “En este mismo sentido, la generación con energías renovables tales como solar, eólica, geotérmica y fotovoltaica requiere la aplicación intensiva de cobre para aumentar su eficiencia energética y constituir una real alternativa a la energía convencional”, continúa Pablo Botteselle. Y agrega: “También hoy se exige por parte de los gobiernos y el consumidor final (oficinas, hogares, etc.) aplicaciones eficientes en productos electrodomésticos, tales como un refrigerador, una lavadora o una juguera. Actualmente existen estudios mundialmente reconocidos que comprueban la factibilidad técnica y económica del reemplazo de motores eléctricos convencionales por motores y sistemas motrices eficientes. Esto necesariamente conlleva que los motores y conductores internos consideren una mayor cantidad de cobre para aumentar el ahorro de energía y evitar el sobrecalentamiento que provoca fallas y acorta la vida útil”.
Según Pablo Botteselle, los países en Latinoamérica han ido tomando conciencia del problema energético, desarrollando en algunos casos diversos Programas de Eficiencia Energética para crear una estructura de manera que al término de unos años se incorpore en la conciencia ciudadana el concepto y la aplicación de eficiencia energética. “Cuando se piensa en instalar parques eólicos, colectores solares u otros tipos de equipamientos para energías renovables, es el cobre el elemento conductor y base de estas aplicaciones”, destaca.
ICA está actuando en la región con diferentes organismos, asegurando que en estas nuevas aplicaciones esté el cobre incorporado con un mayor valor agregado.
Latinoamérica
Actualmente en la mayoría de los países desarrollados, la intensidad energética (cociente entre el consumo de energía y el producto interno bruto) ha disminuido entre 30% y 40% durante los últimos 20 años. Esto contrasta con lo que ha ocurrido con algunos países en América Latina, que han experimentado un acelerado crecimiento manteniendo una estrecha correlación entre la demanda de energía y la expansión de la actividad económica del país.
Esta conducta significa baja de la competitividad, mayor contaminación y aumento de la dependencia energética. Este patrón de consumo no es sustentable en el mediano y largo plazo, por lo que se requiere de una acción e intervención decisiva tanto de Estados como de la sociedad en su conjunto.
Si bien se aprecian interesantes mejoras en la eficiencia con que se usa la energía, existe todavía un significativo potencial no explotado de eficiencia energética en diversos sectores.
El uso eficiente de energía eléctrica es la forma más barata de satisfacer parte de la creciente demanda de ésta y el uso del cobre está, directamente, relacionado al mejoramiento de dicha eficiencia en los equipos eléctricos. Los motores eléctricos se destacan por ser los mayores consumidores de energía eléctrica en el sector industrial, correspondiendo a aproximadamente el 70% del total.