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El cobre está presente en todos los componentes
de este proceso, desde el generador hasta el transformador,
incluyendo el rotor y los cables.
La energía eólica está siendo
evaluada especialmente en países del Cono Sur
por sus inmejorables condiciones para la explotación
del recurso viento. |
La capacidad mundial actual de la energía
producida por el viento es de más de 30.000 MW, y
se prevé que continúe aumentando, ya que permite
a los países firmantes del protocolo de Kyoto cumplir
con los requerimientos de disminuir la emisión de
elementos que destruyen la capa de ozono.
Así, los parques eólicos están ganando
cada vez más terreno en el mundo, porque generan
energía de forma armónica con el medio ambiente.
El cobre es un elemento que está presente en todos
los componentes de este proceso, desde el generador hasta
el transformador, incluyendo el rotor y los cables. Su excelente
conductividad eléctrica mejora considerablemente
la eficacia energética del proceso, por lo que la
demanda por cobre —sin uso o reciclado— debiera
ser creciente en el mundo.
Toda la potencia instalada en el mundo de energía
eólica bordea los 70 mil megawatt. Cada año
este tipo de generación crece a un ritmo del 30%
y se proyecta que seguirá así. Situación
en que incide directamente el subsidio que entregan los
gobiernos, fundamentalmente los europeos, a través
de un pago mínimo asegurado por megawatt.
Alemania y España son los países que llevan
la delantera en este sentido. La potencia instalada de Alemania
es de 20.622 MW en 2007 y el Instituto Alemán de
Energía Eólica asegura que el uso de este
recurso se duplicará en 2010, con una inversión
estimada de USD 155 mil millones. En España la capacidad
instalada es de alrededor de 10 mil MW. Estados Unidos y
la India siguen en la lista, con 9 mil MW y 4.440 MW respectivamente.
En los Países Bajos, las turbinas eólicas
están realizando una contribución muy importante
a la producción de “energía verde”.
Por ejemplo, en el año 2000, Siemens Netherland construyó
en La Haya un parque eólico valorado en 14 millones
de euros para la empresa de Rotterdam, ENECO Energie. Allí,
ocho turbinas suministran energía a cerca de 11.000
hogares, con fuentes de energía sustentable y usando
cobre reciclado.
Una turbina de viento de 1 MW (megavatio) contiene 4,4 toneladas
de cobre.
El viento es abundante en todo el mundo, y se puede usar
para generar una parte importante de la electricidad (se
habla de que podría llegar hasta un 30% del total),
y la tecnología ya está desarrollada y disponible,
a precios cada vez más competitivos.
Argentina y Chile son países que presentan inmejorables
condiciones para la explotación de este recurso.
De hecho, las zonas más sensibles para este tipo
de energía se concentran en la Costa y la Península.
En la zona argentina de la Patagonia hay instalados 12 MW
de origen eólico y las proyecciones para los próximos
10 años permiten suponer una producción de
7884 GW, cifra que representa el 7 % del consumo eléctrico
argentino. Incluso, una reciente reglamentación (Ley
25.019) establece un régimen de promoción
de la Energía Eólica y Solar, incentivando
al sector privado. Para tener una idea de las posibilidades
de generación de energía eléctrica
gracias al viento en la Patagonia, las velocidades medias
son elocuentes, sólo en Comodoro Rivadavia se dan
de 60 a 70 km/hora de promedio anual, y fue en esta localidad
donde se instalaron los primeros molinos de viento.
Según el ingeniero de la Universidad de Chile, Roberto
Román se ha estudiado un buen régimen de viento
en el norte del país donde actualmente hay 5 proyectos
en estudio. En noviembre de 2001, se instaló en Coyhaique
el primer parque eólico industrial: 3 molinos de
tecnología Danesa (Vestas) de una capacidad nominal
de 660 kw cada uno, que hasta hoy opera adecuadamente.
Para Mario Manríquez, vicepresidente ejecutivo de
la Asociación Chilena de Energías Renovables,
el interés por invertir en este tipo de energía
está creciendo. “Hasta el momento, sólo
el 2,5 % del total de la electricidad generada en Chile
proviene de energías renovables, pero en 2010 se
espera que llegue al 10%. De hecho, existe un proyecto de
ley que obligaría a las empresas generadoras a que
el 5% de lo que entregan al sistema sea de origen renovable”.
Según Miguel Riquelme, Director de la International
Copper Association, Ltd. Latinoamérica, muchos países
del Cono Sur disponen del recurso (viento). “Estamos
hablando de unir un recurso natural limpio y abundante con
tecnología de alto desarrollo, que viene principalmente
de Europa luego de unos 20 años de mucha inversión
en investigación y pruebas de los equipos”.
Agrega que el impacto ambiental es escaso, ya que los parques
eólicos se construyen en lugares donde no existen
otras actividades económicas y los cables van por
vía subterránea.
Con esto, se está bajando el costo de generación,
se está eliminando contaminación atmosférica
(menos Co2 al aire) y también, hay un efecto visual,
ya que hay menos humo en el medio ambiente.
Fuentes: Diario La Tercera y Asociación Chilena de
Energías Renovables.