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La alta tecnología y la ecología caminarán de la mano dentro de unos años a la hora de construir las viviendas dotadas de avanzados sistemas automatizados sobre la base de cobre.
En Australia, las casas de última generación contienen hasta 56 kilos de cobre. |
Llegando a su casa en su automóvil, aprieta un botón del control remoto para que se abra el portón, se enciendan las luces, se levante la alarma, se active el aire acondicionado y la cafetera comience a humear. Aunque parezca una película de ciencia ficción, es una de las comodidades que disfrutan a diario cerca de 30 mil familias australianas, dueñas de las llamadas “casas inteligentes”, gracias a una tecnología que utiliza en su esencia cobre.
Con pulsar el control remoto, se da inicio a Smart Wired House, una tecnología patentada en Australia, que entre sus virtudes cuenta con la posibilidad de conexión inalámbrica a Internet desde todas las habitaciones y conexión de un completo Home Theater en cualquier lugar de la casa sin tener que trasladar cables ni enchufes. Si tocan el timbre, sólo es necesario cambiar el canal de la televisión, conectar con la cámara de video y ver quién llama a la puerta.
Por la noche, es viable dejar programadas las luces para activarse sólo con la energía calórica del cuerpo humano, de modo de brindar luz tenue en el pasillo y el baño previendo cuando alguien se levanta.
La clave de una casa Smart Wired es que se ajusta al presupuesto y requerimientos de quien solicita el servicio, haciéndola accesible a cualquiera que se esté construyendo un nuevo hogar. Existe un plan básico al que se le pueden agregar más funciones, encareciendo el costo, pero también aumentando las comodidades. La base de esta iniciativa está en el aprovechamiento de la más alta tecnología en un ambiente interactivo.
Toda la industria del cobre tiene sus ojos puestos en este proyecto, ya que usa intensivamente el metal rojo. El director regional de la International Copper Association, Ltd. Latinoamérica, Miguel Riquelme, reconoció que “cualquier iniciativa que promueva los usos del cobre interesa no sólo a la organización que represento, sino a todos los que tienen alguna relación con la producción, exportación y utilización de este material”.
“En Australia se han habilitado más de 20 mil hogares, pero la economía es diferente. Allí se construyen 160 mil casas al año con una superficie promedio de 240 metros cuadrados cada una” explicó Riquelme.
En promedio, cada una de estas casas utiliza 56 kilos de cobre, repartidos en pequeños elementos inteligentes, como circuitos eléctricos de este material, que se prefieren por su alta conductibilidad y rapidez.
La aplicación más popular y la que más han solicitado los australianos es la incorporación de un Home Theater. Cortinas que se cierran por control remoto y las luces del cielo que se atenúan gradualmente, entregando un efecto de cine.
En Australia, esta tecnología para una casa puede costar alrededor de 10 mil dólares. No es tan cara considerando que una vivienda promedio en ese país cuesta entre 250 mil a 300 mil dólares.
Fuente: Smartwired e ICA